Columna: Platón en pants por Rebeca Leal Singer | Collage por Cut, Paste & Speak!

  • Últimamente le temo a la tarde.
  • En cambio, adoro la mañana.
  • En la mañana medito, tomo café, escribo en mi diario con pluma verde, abrazo a Aldo.
  • No me detengo a pensar en el tiempo.
  • Pero pasadas las seis de la tarde, una tristeza infinita me invade.
  • Creo que se llama más bien melancolía.
  • En Duelo y Melancolía (uno de los textos más famosos de Freud) él dice que la melancolía y el duelo son sumamente parecidos.
  • Pero también dice que son sumamente diferentes.
  • En ambos se pierde algo.
  • Sin embargo, mientras que la persona en duelo sufre una pérdida específica, la persona melancólica no sabe qué es lo que perdió.
  • Esto siempre me ha impactado muchísimo.
  • ¿Cómo puede ser que alguien sufra un dolor equiparable con un duelo, sin saber qué es lo que ha perdido?
  • ¿Y yo qué perdí? Me pregunto mientras me pongo mi arracada de plata falsa.
  • Si tuviera que escribir un aforismo sería: “Los aretes hacen la vida tolerable”. 
  • Los primeros aretes (de los cuales hay constancia) se usaron en Egipto.
  • Estaban hechos de coralina.
  • Y los que hay atrás, los que los historiadores no mencionan, tan solo falta imaginarlos…
  • Los historiadores, estos señores, siempre dicen muchas cosas.
  • Dicen que el collar, el peine y los aretes son los objetos más antiguos y a la vez, los que menos han evolucionado.
  • Prácticamente, desde el paleolítico, no presentan cambios.
  • Ergo, los aretes nacieron perfectos.
  • Freud dice que la melancolía cancela el interés por el mundo exterior.
  • Freud dice que la melancolía inhibe la productividad.
  • Freud dice que la melancolía rebaja el sentimiento de sí y se exterioriza en autorreproches.
  • Freud dice que el duelo presenta casi los mismos rasgos, excepto uno.
  • En el duelo no se perturba el sentimiento de sí.
  • Freud también fue un señor.
  • Sé que suena frívolo y tonto, y probablemente lo es y probablemente lo soy, pero ponerme aretes siempre me ha hecho sentir mejor.
  • Al igual que vestirme creativamente.
  • No importa que tan mal me sienta, imaginar atuendos y probarmelos me hace sentir viva.
  • Ante un panorama demasiado real se abre un mundo de fantasía.
  • Freud habla en este texto acerca del “Trabajo de duelo”.
  • Esto es cosa importante.
  • Cuando perdemos a alguien o a algo, ese alguien o ese algo se llama “objeto de amor”.
  • El trabajo de duelo consiste en retirar lo que Freud nombra “investiduras” (algo así como una energía) del objeto de amor, hasta soltarlo completamente.
  • Advierte que se trata de una operación dolorosa.
  • Entonces esto, es decir, soltar, duele.
  • En esta parte yo siempre me imagino una mano (o una garra) que va quitando cada dedo (o cada falange) del corazón de una persona.
  • El proceso es lento y delicado.
  • La mano (o garra) tiembla en todo momento.
  • Al final el corazón se queda solo, palpitando.
  • Esto es y no es poético.
  • Pero no siento ganas de poetizarlo.
  • Esto es y no es problemático. Considerando que Freud era un señor y muchas otras cosas.
  • Pero no siento ganas de problematizarlo en este preciso momento.
  • No siento ganas de nada.
  • Tal vez solo de ponerme aretes.
  • Leí un ensayo de una autora que me encanta llamada Fariha Roisin, en el cual relata cómo jugar a vestirse le ayudó a superar los abusos de su infancia, y más tarde, el desconcierto de la cuarentena.
  • Este ensayo despertó algó en mí.
  • Quizás porque yo también tuve abusos en la infancia, o quizás porque a mi también me encanta jugar a vestirme.
  • Por el momento no lo sé.
  • Pero sé otras cosas.
  • Sé, por ejemplo, que en un principio, hace siglos, los aretes fueron un soporte mágico.
  • Un elemento cargado de simbolismo sobrenatural.
  • Otzi, “el hombre de Similaun” también conocido como “Hombre de Hauslabjoch” es una de las momias más antiguas que existen.
  • La pareja de alpinistas, Helmut y Erika Simon lo encontraron en la frontera entre Austria e Italia el 19 de septiembre de 1991.
  • Otzi fue llevado a Innsbruck, Austria, en donde se llevó a cabo su datación verdadera.
  • Se descubrió que había muerto en el año 3255 a.c
  • Las condiciones gélidas momificaron su ausencia.
  • Medía aproximadamente 1.59 metros de altura. Vivió aproximadamente 46 años. Tenía un agujero de 7 milímetros en el lóbulo.
  • Entonces, una puede inferir que posiblemente Otzi usaba un arete.
  • Recuerdo cuando mi hermano era adolescente y se quiso hacer un arete en la ceja.
  • No lo juzgo, de verdad estaban de moda.
  • Mis papás no se opusieron, pero le pidieron que antes de ir a hacérselo, los dejara llevarlo con una doctora.
  • Éste siempre me ha parecido un gesto conmovedor.
  • Por más absurdo y fresa, para mi se trata de una combinación de empatía y cuidados.
  • Al final, mi hermano se hizo su arete. Se veía genial.
  • Ahora un dato raro: Por azares del destino, mi hermano nació en Innsbruck, Austria.
  • El y Otzi, entonces, comparten más de lo que parece.
  • Definitivamente Otzi y todos los seres humanos compartimos todo, demasiado.
  • Me pregunto si Otzi sintió alguna vez melancolía.
  • Pienso en las condiciones de posibilidad para la existencia de las cosas. 
  • Por ejemplo, para colocar un arete, primero debe haber un orificio.
  • Entonces, necesitamos al vacío para darle lugar al brillo.
  • Cuando pienso en todo esto, ya no me duele la tarde.
  • No hay duelo.
  • Tampoco melancolía.

*

Rebeca Leal Singer (Ciudad de México, 1994). Escritora y entusiasta de la moda. Maestra en Creación Literaria por The New School, Nueva York. Su objetivo en la vida es hacer que las cosas complicadas sean sencillas.