La pasarela de Chanel que terminó con una «protesta» feminista con modelos llevando carteles y hasta megáfonos; la colección debut de Maria Grazia Chiuri para Dior en 2016 donde incluyó camisetas en donde se leía la frase We Should All Be Feminists (Todos deberíamos ser feministas) o lo mismo en el desfile de Prabal Gurung del año pasado donde presentó camisetas con frases como Revolution has no borders (La revolución no tiene fronteras) o I am an inmigrant (Yo soy un inmigrante), The Future is Female (El futuro es femenino), entre otras… si bien, no es la primera vez que se habla de política en la industria de la moda, estamos viviendo un momento importante en el que un gran número de diseñadores han elegido realizar declaraciones políticas mediante prendas desde pines hasta chaquetas. Sin embargo, ¿su activismo es suficiente o sólo es mera tendencia?

El caso de Melania.

Después de que Donald Trump ganara la candidatura presidencial de los Estados Unidos el año pasado, todos se preguntaban quién vestiría a la Primera Dama, Melania Trump. Sophie Theallet, diseñadora francesa que vestía a Michelle Obama, publicó una carta abierta en twitter negándose a continuar con el cargo para el mandato Trump:

Como alguien que celebra y se esfuerza por promover la diversidad, la libertad individual y el respeto por los estilos de vida, no voy a participar en vestir o en asociarme de ninguna manera con la próxima Primera Dama

Poco después, otros diseñadores también se unieron a la oposición como Marc Jacobs, Tom Ford, Christian Siriano, Zac Posen, entre otros.

Sin embargo, el guardarropa de Melania Trump no quedó vacío.

Ralph Lauren, quien vestía con frecuencia a Hillary Clinton, ahora es quien viste a la Primera Dama junto a Karl Lagerfeld, director creativo de Chanel, quién, después de llenar un desfile con diversas declaraciones políticas, ahora afirma que la moda y la política no deberían mezclarse.

Anna Wintour, también se declaró en contra de Trump. No obstante, el website de Vogue continua hablando del guardarropa de Melania Trump y aunque la publicación permanece neutral en este tipo de artículos, estos ayudan a normalizar la administración Trump.

El caso de los inmigrantes.

Durante la semana de la moda en Nueva York posterior a la toma de protesta de Donald Trump como presidente, la revista W publicó un vídeo en el que 81 figuras de la industria de la moda como las modelos Adriana Lima, Issa Lish, Lineisy Montero, los directores creativos de Kenzo, la diseñadora Diane von Furstenberg, entre otros, protestaban diciendo I am an immigrant (Yo soy un inmigrante). Stefano Tonchi, editor de W, comentó:

los diseñadores de moda y las modelos, hoy más que nunca, tienen la responsabilidad, porque los jóvenes en las redes sociales son realmente influenciados por sus opiniones

En las pasarelas también se hicieron ver prendas en protesta un poco más sutiles: The Row mostró una camisa con frases como freedom (libertad) y hope (esperanza) y Ricardo Seco, para su colección «Juntos» vistió a la modelo mexicana Cristina Piccone con un abrigo que incluía la bandera de México y las palabras Proud Immigrant (Inmigrante orgulloso).

 Entonces, ¿es suficiente?

Julie Zerbo de The Fashion Law criticó el uso de estas playeras con slogans comparando este «activismo» con el activismo en redes sociales: como declaró el diseñador Prabal Gurung a The Washington Post «podemos sentirnos culpables de publicar algo (online) y sentir como si hubiéramos hecho suficiente». Zerbo también critica que raramente estas playeras llaman a alguien a ser consciente de las problemáticas e, incluso, son tan generales que no se acercan a una problemática específica.

Las opiniones sobre si la moda o la política deberían de mezclarse son divididas, sin embargo, creo que, aunque sea sólo para vender, estos diseñadores están hablando de lo que está pasando en un momento en el que alguien como Donald Trump, quien desacredita a las mujeres y a los inmigrantes, es presidente. No cualquiera tiene el impacto que estos diseñadores poseen al tener disponible una playera que muestra resistencia y le da voz a alguien que no la tiene, lo cual hace evidente que existe un problema en nuestra sociedad y permite que las personas hablen y se interesen por lo que está sucediendo actualmente.

Al igual que The Fashion Law, estamos de acuerdo que el activismo no solo debería quedarse en lanzar una playera, sin embargo también creemos que visibilizar un problema, de cualquier manera, es el primer paso para arreglarlo.

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Por Azucena Martínez. 

Ilustración por Eder Valadez.

Corrección de estilo por Nayma Flores.