Texto por Nayma Flores | Collages por Melina Guerrero con fotografías de José María del Valle

 

Como desde hace algunas temporadas, el desfile inaugural de la semana de la moda en México se llevó a cabo en la glorieta del Monumento a la Independencia. A unos metros de los hoteles más lujosos de la ciudad (y un puesto de tamales un poco más allá), el periódico El Universal (patrocinador del evento) colocó pequeñas torres de periódicos a manera de asientos. En uno de ellos se leía Suman 1,178 víctimas de fosas de Veracruz, el titular de hace menos de un mes; junto, reposaba un clutch Louis Vuitton.

La semana de la moda en México se rige por la característica más primitiva de la industria: se trata de una demostración de opulencia, la mayoría de las veces, sin sentido, protegidos por el auspicio de una empresa de vehículos de lujo, con fines puramente comerciales. Y es que contrario a sus homologas internacionales, en donde las y los diseñadores, además de vender, se han enfocado en el lado artístico de la moda, así como de tomar una postura política y hasta de denuncia social con cada colección que presentan, en México la burbuja color rosa no se ha roto… y parece que no lo hará pronto.

No sé si Benito Santos sea el indicado para comenzar a rasgar esta resistente burbuja. El diseñador tapatío más famoso y prolífico de la industria de la moda mexicana, es muy probable que, aunque no estés involucrado en la industria de la moda, hayas visto alguno de sus diseños en televisión nacional: como pocos, se puede jactar de vestir a prácticamente toda la farándula nacional (incluidas aquellas que terminan en Los Pinos) o de contar con una Miss Universo como su principal embajadora.

Según declaraciones del diseñador para Vogue México, la colección está inspirada en la época de oro del cine mexicano, y, concretamente, en el trabajo del cinematógrafo y director de fotografía, Gabriel Figueroa, quien trabajó en múltiples producciones de Emilio “El Indio” Fernández como Bugambilia (1945), Enamorada (1946) y Pueblerina (1950), esta última de donde retoma su título la colección.

Está inspirada específicamente […] en las películas que hizo del México rural, las cuales nos representaron en el mundo gracias a los rostros de María Félix, el Indio Fernández o Dolores Del Río. También los paisajes que lograba retratar con su lente donde podemos ver los cielos, los agaves y ríos. Para mí es muy importante esta colección, ya que representa mi identidad como mexicano

Estoy segura que Manuel Ávila Camacho se está revolcando en su tumba de pura felicidad. Y es que la época de oro del cine mexicano no solo se impulsó para obtener ganancias de una industria que ganaba terreno (hacer películas no era una prioridad para Estados Unidos o Inglaterra durante y después de la Segunda Guerra Mundial), también se incluía en un proyecto de nación mucho más amplio, en el que, en busca de la estabilización de la nación después de la Revolución, servía como una herramienta para definir la identidad mexicana.

Así, las representaciones que se veían en distintas películas de la época, tuvieron un importante papel en lo que después conoceríamos como “lo mexicano”, es decir, este gran cliché de agaves, mujeres que sufren por amor y rebozos, que persiste hasta nuestros días, como se puede apreciar en las declaraciones de Santos.

Izq. Fotograma de Macario (1960), fotografía por Gabriel Figueroa. Der. La modelo Isis Jimenez (NEW ICON) desfilando en la pasarela de Benito Santos, fotografía por José María del Valle.

 

Como lo explica Juan Pablo Silva Escobar en «La Época de Oro del cine mexicano: la colonización de un imaginario social», las películas de la época 

[…] contribuyen a estructurar un imaginario social que modela una identidad nacional construida a partir de los intereses y visiones de mundo de la clase dominante, que selecciona ciertos rasgos culturales para institucionalizarlos como lo “típicamente mexicano” y, por extensión, como lo nacional. En definitiva, las películas de la Época de Oro se conforman como una cinematografía orgánica a la hegemonía. Esto, en la medida en que contribuyen a la instalación de todo un sistema de valores, actitudes, creencias, moralidad, etc., que de una u otra manera permiten sostener el orden establecido y los intereses de la clase dominante.

A esos años y a esas películas, sea cual sea su propósito, se les puede sacar mucho provecho como la colección de Benito Santos claramente demostró: había volantes por doquier, elegantes blusas con pequeños botones en hilera justo en medio de la espalda, mangas abultadas y pegadas a la muñeca y faldas entalladas justo como el estilo de la época (un poquito de Christian Dior por aquí y por allá), todo en blanco y negro, y pequeños detalles modernos en los accesorios de pvc y playeras adornadas en retratos minimalistas de simples líneas, un estilo que Céline ayudó a popularizar hace algunas temporadas.

Arriba. Collage con diseños de Christian Dior en los años 50’s, María Félix en Enamorada (1946), fotografía por Gabriel Figueroa. Abajo. Ana Daniela González (MMRunway), Monica Mendoza (NEW ICON) y Daisy Hidalgo (NEW ICON) en la pasarela de Benito Santos por José María del Valle.

 

El estilo de Benito Santos también estuvo presente, por supuesto, en pequeños detalles dignos de la alta costura como el abrigo de chifon con su amplia falda a juego adornados con flores de lentejuelas bordadas, los flecos de canutillo en faldas y tops, o el vestido cubierto de lentejuelas que usó Jocelyn Corona.

Fue una bonita colección a pesar de que encuentro problemática la inspiración: ¿por qué seguimos remitiéndonos a esta idea de lo mexicano para crear prendas? ¿es que acaso estamos desesperados y necesitamos que del otro lado del mundo reconozcan al instante esta “mexicanidad” presentada, eso sí, por modelos blancas para una audiencia, en su mayoría, blanca? Además, ¿por qué inspirarse en esta ficción del “México rural” que, sabemos, no luce así, nunca lo ha hecho?

Jocelyn Corona (NEW ICON) y Roger R (WANTED) en la pasarela de Benito Santos, fotografías por José María del Valle.

 

Sin embargo, creo que entiendo un poco la motivación detrás de esta inspiración (trato de hacerlo): aunque México ha desarrollado algunas películas y series populares en los últimos años (todas enfocadas en la triste, triste, triste vida de la burguesía), sigue siendo el mismo país que produce Made In México y en el que hay incontables fosas clandestinas, así como madres suicidas que abren las llaves del gas y se matan junto con sus hijos porque las deudas son muchas y el salario poco.

Hay voltear a ver al pasado porque ya no hay épocas de oro en ninguna parte. Mucho menos en la moda.

*

La galería completa de la pasarela de Benito Santos, aquí

Recuerda seguir nuestra cobertura en tiempo real de la edición de la semana de la moda en México primavera/verano 2019,  a través de todas nuestras redes sociales, bajo el hashtag #MELODRAMAFWMx