Una mujer frente a una pared color rosa parece ser cuidada por un ave del paraíso y su sombra.

La misma mujer, reclinada sobre una mesa, rodeada de muebles antiguos, ha botado descuidadamente sus zapatos.

La mujer lleva el pelo suelto, algo desarreglado y es morena como el 88% de los mexicanos, como mi familia, mis vecinos y mis amigos, y probablemente todas las personas que te rodean a ti también. Esa mujer es Yalitza Aparicio, la actriz originaria de Oaxaca de la que nadie ha dejado de hablar desde que Roma comenzará a proyectarse en festivales de cine alrededor del mundo, y las escenas que he descrito son las fotografías publicadas en Vanity Fair en noviembre pasado

Si no viviste debajo de una roca los últimos meses probablemente sepas del infame debate que dichas fotografías generaron en internet a partir, en parte, de que las publicamos en nuestra cuenta de twitter. La mayoría de las casi 30,000 respuestas que recibió ese tweet (y los subsecuentes en los que hemos reportado la aparición de Yalitza en publicaciones de moda internacionales) son demasiado difíciles de leer. 

Puede parecer ridículo, pero todas esas respuestas me deprimieron muchísimo y me hicieron cuestionar el papel que me gusta creer que tengo en la industria de la moda. Me llegue a preguntar cuál era el punto de pelear por la democratización de la moda cuando las personas por las que peleaba resultaban ser racistas, mezquinas e insoportables de leer por decir lo menos.

Por todo un día una voz en mi cabeza no paraba de decir deberías cerrar Melodrama, no tiene sentido. Pero de repente también decía o, quizá deberías contar hasta diez, silenciar el tweet, relegar el papel de community manager de Melodrama y desconectarte del internet por unos días.

Hice caso a las últimas instrucciones y una vez que el breakdown pasó, me decidí a organizarme mejor y, como dicen por ahí, no quitar el dedo del renglón.

Cuando decidí comenzar Melodrama lo único que tenía claro era la dirección que quería que el proyecto tomará, en un sentido práctico, realmente no tenía mucha idea de lo qué estaba haciendo. En un primer momento se trató solo de un capricho al cual, estaba segura, a nadie le iba a interesar en realidad y que no tendría mucha consistencia porque por eso precisamente se caracterizaban los proyectos que había tenido hasta entonces.

Pero entonces pasaron varias cosas. La pagina comenzó a tener respuesta, a los textos, a las ilustraciones, a los memes en instagram, y poco a poco me fui rodeando de un equipo de colaboradores demasiado talentosos y amables cuya pasión por la industria era (y es) sumamente contagiosa; casi de la noche a la mañana, muchas personas (personas que admiro, personas que no conozco) comenzaron a decirme que les encantaba Melodrama: en internet, en la semana de la moda, en los baños del Corona Capital (otras más también me dijeron que era una porquería pero hey, ese no es el punto aquí). Y de pronto Melodrama era algo más que un capricho tonto, era algo más grande que yo.

Trato de recordar todo eso por lo menos una vez al día, todos los días, para pelear, aprender y resistir.

Este 2019 será sobre eso. 

Aprendí mucho sobre la industria (y muchas otras cosas, en realidad) en los últimos doce meses. Aprendí a dirigir un equipo grandioso de colaboradores (¿alguna vez me cansaré de decirlo?), a inhalar y exhalar varias veces en medio del caos de la semana de la moda, a pensar rápido cuando las modelos cancelan de último minuto, a lidiar con plagios, a relegar actividades, a silenciar tweets y palabras, a hacer todo lo que esta en mis manos (con un presupuesto tan mínimo que es prácticamente nulo) para que Melodrama sea un sitio serio para que las personas estén orgullosas de que seamos la plataforma en dónde exponen su trabajo, su talento.

Estoy dispuesta a seguir aprendiendo. 

Estoy dispuesta a seguir peleando, resistiendo y pelear un poco más. Contra el racismo, la mezquindad, la estupidez y el conformismo de toda una industria (y bueno, vaya, de toda una sociedad).

Todo, desde mi modesta trinchera, Melodrama, que, estoy dispuesta, también, a que alcance todo su potencial (¡y tú puedes ayudarnos!), con nuevas personas en nuestro equipo, varias colaboraciones en puerta y el mismo propósito de dar voz y espacio en la industria (oficial y disidente) a personas que no lo tienen.

Hoy, el día en que cumplimos un año en línea (¡brinda por nosotros!), espero que ustedes también estén dispuestos a todo esto y más. Incluso podrían comenzar de una buena vez con nuestra primera temática del año que hemos titulado «espíritu Melodrama», que es una pomposa y mística forma de resumir todo aquello que define nuestra ideología: diversidad, inclusión,  democratización, personas morenas y quizá, hasta reggaetón. 

Gracias por todo, por lo que pasó y por lo que viene. De verdad, gracias.

 

Nayma Flores.