Como ya bien deben saber, como parte de una especie de mini-gira que comenzó en Nueva York a principios de mes y siguió en Miami poco después, la firma italiana Dolce & Gabbana hizo una última escala en la Ciudad de México donde, por primera vez, presentaron tres de sus colecciones más exclusivas, Alta Sartoria (trajes y piezas masculinas de alta costura y con sastrería impecable), Alta Moda (alta costura femenina) y Alta Gioilleria (diseños especiales de joyería), en un desfile realizado en el museo Soumaya. Si bien como todas las revistas de moda independientes del país, Melodrama no estuvo en la lista de invitados (aunque parte de nuestro equipo fue a la fiesta que se organizó en la boutique de D&G en El Palacio de Hierro de Polanco), les presentamos esta reseña con lo bueno y lo malo de la presencia de la firma italiana en nuestro país, con datos que extrajimos de diversas revistas de moda, así como de datos complementarios investigados por nosotros. 

LA COLECCIÓN. 

Lo bueno: estuvo especialmente hecha para la ocasión – En un principio se pensaba que la firma traería a México la misma colección que presentó en Nueva York a principios de mes y que estuvo inspirada en la ciudad (especialmente en su arquitectura), sin embargo, presentaron 73 looks completamente nuevos producidos especialmente para la ocasión inspirados en la cultura mexicana y el país en general. Los diseñadores tomaron como eje rector de la colección a Frida Kahlo, por considerarla una figura representativa de México a nivel internacional (cabe destacar que aunque, tú puedas desestimar su obra pictórica, la realidad es que su imagen esta muy bien publicitada por el fideicomiso Rivera-Kahlo en el que esta involucrado el Banco de México), por ello, por ejemplo, todas las modelos llevaban el pelo partido en medio y la mayoría llevaba ornamentos en la cabeza como flores e incluso muñecas y calaveras, y muchos diseños fueron inspirados en el estilo personal de la pintora. De ahí, Domenico Dolce y Stefano Gabbana enriquecieron la colección con distintos elementos que, según ellos, caracterizan a la sociedad mexicana y capitalina como los mariachis o la devoción a la Virgen de Guadalupe. 

@dolcegabbana / @lenompb

Lo malo: para Domenico Dolce y Stefano Gabbana somos un gran cliché – Sin embargo, el dúo de diseñadores y el departamento de relaciones públicas de la firma exageró y, en ciertos momentos, demostró que para ellos somos un gran cliché o que no deben tomarnos tan en serio. Tomemos como ejemplo sus vídeos para promocionar el desfile y la fiesta que publicaron en instagram, en ellos se ven ilustraciones de piñatas, tacos y aguacates, elementos asociados a lo estereotipos mexicanos, o el menú de la cena que estaba adornado con dibujos de cactus. También plasmaron los colores de la bandera en distintos diseños y pintaron el escudo nacional en un par de tenis algo que, estoy segura de que es ilegal. 

EL LUGAR. 

Lo bueno: es un referente de la riqueza cultura de la ciudad y del país – Es relativamente sencillo imaginar porque Dolce & Gabbana seleccionó el museo Soumaya como locación del desfile: además de ser uno de los museos más importantes y populares (especialmente en instagram) de la ciudad y el país, cuenta con una arquitectura innovadora difícil de encontrar en alguna otra locación y que sin duda otorgó la misma espectacularidad que ofreció la Opera Metropolitana en el desfile de Nueva York.

Lo malo: es un museo ligado a la élite del paísEl museo Soumaya no solo fue inaugurado (en 2011) para resguardar la colección de arte de Carlos Slim, el séptimo hombre más rico del mundo de acuerdo a la lista anual de billonarios de la revista Forbes,  también se encuentra en el «Nuevo Polanco», la llamada «ciudad personal» del magnate puesto que se ha gentrificado gracias a su inversión y la construcción de Plaza Carso donde, además del museo Soumaya, también se encuentra la segunda tienda de Saks Fifth Avenue que se abrió en México (Saks Fifth Avenue distribuye Dolce & Gabbana en el país y Carlos Slim es uno de los principales inversionistas de la tienda así que ya saben quién promovió todo este asunto).

LAS MODELOS.

Lo bueno: la mayoría de las modelos eran mexicanas o latinas – Además de las modelos y los y las influencers mexicanos que ya habían trabajado en temporadas pasadas con Dolce & Gabbana (como Mariana Zaragoza en el primer rubro y Juanpa Zurita, Michelle Salas, Diego Boneta y José Pablo Minor en el segundo), la firma optó por un cast conformado por modelos mexicanas o latinas que trabajan en el país, así, destacó la participación de Cristina Piccone, Karime Bribiesca, Alejandra Infante, Ana Pau Valle y Sofía Torres. 

@dolcegabbana

Lo malo: la mayoría de las modelos eran caucásicas – Con todo, la diversidad en el cast del desfile no fue lo suficientemente diversa: todos los modelos presentes, tanto hombres como mujeres, eran caucásicos, no hubo modelos de color y tampoco modelos asiáticos/as. 

LOS INVITADOS. 

Lo bueno: nada, en realidad.

Lo malo: se perdió la democratización que Dolce & Gabbana promovía – Cuando D&G comenzó a invitar a jóvenes millenials a sus desfiles (tanto para desfilar como para sentarse en la primera fila), entre los que se presentaban vloggers, viners y similares, fui una de sus principales defensoras (quizá aún lo soy), y es que se trataba de una democratización de la moda y los espacios ligados a la misma. Sin embargo, esto no fue impulsado en México. Si bien se sabia que el evento sería sumamente exclusivo, la lista de invitados nos recordó a esos años en los que los desfiles de moda eran para disfrute exclusiva de la burguesía (y, también, que los poderosos del país, al puro estilo de la realeza, se casan entre sí).

Algunos de los invitados incluyeron a:

  • Sophia Loren. Actriz de cine italiana, rostro de D&G pero también amiga de Carlos Slim (su última visita al país antes del desfile, por ejemplo, había sido cuando el empresario le realizó un homenaje también en el Museo Soumaya)
  • Soumaya Slim Domit. Hija de Slim.
  • Vanessa Slim. Hija de Slim.
  • Daniel Hajj. Esposo de Vanessa Slim, director ejecutivo de América Móvil, parte de Grupo Carso, conglomerado de la familia Slim. 
  • Angélica Rivera. Primera Dama de México, segunda esposa de Enrique Peña Nieto. Asistió con sus hijas Sofía, Fernanda y Regina Castro
  • Emiliano Salinas. Esposo de la actriz Ludwika Paleta (también invitada al desfile) e hijo del ex presidente Carlos Salinas de Gortari
  • Miguel Torruco. Novio de la fashion blogger Chantal Torres (también invitada al desfile), hijo del empresario hotelero y funcionario publico Miguel Torruco Marquez, y hermano de María Elena Torruco, esposa de Carlos Slim Domit, hijo de Slim.
  • Cristina Alcérreca. Integrante de una familia de políticos priistas de Quintana Roo, que actualmente se desempeña como directora de desarrollo social del municipio de Benito Juarez.
  • Zélika Garcia, directora de Zona Maco. 

 

En el caso de la fiesta realizada al día siguiente en la boutique de D&G en El Palacio de Hierro de Polanco, y que fue relativamente menos exclusiva (aunque se requería de invitación para poder asistir), nuestra colaboradora Elsa Casas nos reportó la falta de organización imperante en el evento como el sobrecupo de asistentes y la impuntualidad por parte del equipo de la marca y los mismos directores creativos.

Así que ¿quién obtuvo beneficios de estos eventos? Por supuesto, por la lista anterior podemos deducir que la clase burguesa del país la pasó bastante bien, y Dolce & Gabbana podrá reafirmar su presencia en el país lo cual beneficia a algunos empresarios.

La industria de la moda mexicana y latinoamericana, sin embargo, no obtuvo nada. Como dijo Stefano Gabbana en una entrevista para Vogue México: «no tengo una opinión sobre la industria de la moda en Latinoamérica, pero sí puedo decir que somos similares en colores, tradiciones y religión», lo cual, realmente, a nadie le interesa. Si los eventos de moda de gran magnitud solo van a beneficiar a un puñado de personas de la élite como si nuestra industria estuviera estancada en el siglo XIX, bien pueden quedarse en Milán.