Cada mes, en Melodrama tendremos temáticas específicas para fomentar las colaboraciones entre nuestros lectores. Nuestra temática de enero es moda rápida; si quieres hablar al respecto da clic aquí para saber cómo. 

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La moda rápida es vil por naturaleza. Es básicamente lo peor del capitalismo materializado: ropa de mala calidad pensada para ser desechable, producida en masa por trabajadores mal pagados con materiales tóxicos y nocivos para el ambiente.

Lo anterior es un secreto a voces y si se ignora es por un par de sencillas razones que en realidad tienen mucho sentido en el egoísta mundo capitalista: la moda rápida es bonita y barata.

Quizá nos dé vergüenza, pero te aseguro que en algún momento de nuestras vidas todos hemos pensado que la ropa de Zara es bonita (por una parte porque muchos de sus diseños son copias de marcas de lujo y por la otra porque tienen un sistema publicitario muy efectivo con talentosos fotógrafos, modelos de alta costura y figuras como Lana del Rey, Katy Perry, Lady Gaga, entre otras) y el hecho de que sea barata la hace aún más atractiva por lo que probablemente hemos terminado comprando algo.

¿Somos hipócritas? Quizá.

¿Nos pueden culpar? No realmente. La moda rápida está pensada para un público que también sufre los estragos del capitalismo como jóvenes sin fuentes de ingresos suficientes (o inexistentes) que les permitan ahorrar lo suficiente para comprar ropa de marcas reconocidas.

De acuerdo a una encuesta del INEGI, los mexicanos solo se pueden dar el lujo de gastar aproximadamente 4.6% de su salario en vestido y calzado. Tomando en cuenta que el salario mínimo en el país apenas alcanza los 88 pesos diarios (alrededor de 4.5 USD), la expectativa de tener un guardarropa nuevo y libre de moda rápida cada temporada es bastante baja.

Entonces, ¿deberíamos de culpar y llamar insensible a la chica de preparatoria pública que compró una playera en Forever 21 tomando en cuenta que ni siquiera puede acceder al salario mínimo y que solo percibe míseras propinas en un supermercado o una cafetería? Yo creo que no.

Pero, ¿es posible tener un clóset consciente aún con ingresos bajos, comprando moda rápida y teniendo en cuenta los derechos de los trabajadores mundiales? Sí, y en Melodrama te vamos a decir cómo con la siguiente guía.

Conoce tu estilo, analiza tu estilo de vida y aprende a invertir.

No quería que el primer punto de esta guía pareciera un consejo de tu mamá pero resulta que los consejos de las mamás son los mejores.

Si estas considerando tener un clóset “consciente”, es porque probablemente ya tienes un estilo definido y puedes hacer una mejor curaduría no solo de lo que usas, sino también de lo que compras. Si, además, incluyes en tus consideraciones tu estilo de vida, tus compras serán más responsables.

Por ejemplo, en mi clóset no pueden faltar los pantalones de mezclilla, puedo usarlos unas tres o cuatro veces a la semana por lo que fue preferible comprar un resistente par de Calvin Klein en lugar de un par de Forever 21 que se desgastaría luego de lavarlo. Por el contrario, casi no uso tacones de aguja por lo que unas zapatillas de Zara probablemente sean parte de la herencia de mis nietos (sin embargo no recomiendo comprar ropa y accesorios en tiendas de moda rápida porque está comprobado que son tóxicos. Según un reporte de Greenpeace publicado en 2012, productos de Zara, Mango, Levi’s y H&M contienen productos químicos que causan desde alteraciones hormonales hasta cáncer).

Básicamente tienes que invertir en prendas que uses a menudo desde los llamados “básicos” (playeras blancas, pantalones de mezclilla), pasando por la ropa interior y los calcetines, hasta un par de lentes. Aplica lo mismo si para ti unas plataformas entran en «básicos».

Acércate, en la medida de lo posible, a la ropa de diseñador.

Las colaboraciones especiales entre diseñadores y firmas de alto perfil con mass retailers son un buen comienzo para tu clóset y sobre todo para tu bolsillo. Y es que estas colecciones se encuentran en una especie de limbo: la calidad probablemente no sea tan buena como la marca de lujo pero tampoco es tan mala como la ropa de moda rápida (finalmente, al estar asociadas con una firma de lujo se espera cierto estándar de calidad).

Las más accesibles y diversas son las capsulas de H&M aunque también puedes darte una vuelta por los sitios web de Target, Macy’s, Topshop, GAP, Uniqlo y J. Crew quienes han colaborado en el pasado con marcas como Rodarte, Karl Lagerfeld, Christopher Kane, Stella McCartney, Jil Sander y Prabal Gurung, respectivamente.

Hazlo tú mismo.

Pero, cuando el dinero escasea tienes que ponerte creativo. Literal. El DIY ha sacado de apuros a muchas generaciones y gracias a la magia del internet podría ayudarte también a ti. Deja volar tu imaginación. Date una vuelta por la tienda de telas parisina. Te sorprenderías de todo lo que se puede hacer (¡y ahorrar!) con hilo, aguja e instinto de supervivencia del proletariado. Incluso un cambio de botones puede darle una nueva vida a una prenda vieja.

Los tianguis y bazares serán tus nuevos mejores amigos.

Odiada y amada por igual, la «ropa de paca» ha sacada de apuros hasta a tus papás. Proveniente en su mayoría de outlets americanos, en lugar de ser destruida o simplemente arrojada a la basura después de no venderse (a veces ni siquiera llega a las rebajas), es salvada y contrabandeada por la frontera. Así que en un tianguis del Estado de México puedes encontrar lo mismo que alguien en una tienda J. Crew en Virginia.

Es ropa, en su mayoría, nueva, limpia y en perfecto estado que puedes encontrar desde $10 o menos (en serio) y como lo demostró nuestra última editorial, puedes armar outfits completos con dicha ropa. El truco está en encontrar un buen tianguis, tener mucha paciencia y estar dispuesto a revolver montañas de ropa y hasta discutir con señoras. Aunque si no quieres pasar por dicha odisea o simplemente no tienes tiempo, hay muchos bazares y páginas en la red social de tu preferencia que se dedican a vender ropa de segunda mano de sus propios clósets y de la paca.

Lo mejor de esta opción, en cualquiera de sus variantes, me parece, es que puedes estar seguro de que estas ayudando al pequeño negocio de alguien que lo necesita más que al dueño de Inditex. ¿Otra buena noticia? Algunas personas aceptan intercambios.

Evita comprar ropa en rebajas de tiendas de moda rápida.

Yo sé que a todos nos gusta ahorrar pero antes de comprar en rebajas deberías de ponerte en los zapatos de alguien más… específicamente del trabajador en Bangladesh que manufacturó tu playera de Zara. Las rebajas son producto de la sobreproducción de prendas. La tienda necesita deshacerse de todo lo que no pudieron vender en la temporada y antes de destruirla (literalmente) tienen que rebajar el precio hasta en un 50%

Ponte a pensar: ¿cuánto crees que se le pagó a un trabajador por una prenda que puede ser rebajada hasta costar $70 sin que los grandes corporativos pierdan su inversión y su ganancia? Exacto. Muy poco. O quizá ni siquiera se le pagó en primer lugar.

 

¿Qué haces tú para tener un guardarropa consciente? ¿qué crees que deberíamos o no deberíamos comprar en las cadenas de moda rápida? Comparte tus comentarios con nosotros y ayúdanos a enriquecer esta guía.

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Texto por Nayma Flores.

Ilustración por Jessica Gutierrez.

Corrección de estilo por Katya Sánchez.