Texto por Paloma Hernández Martínez | Fotografía cortesía del Museo de Arte de Zapopan.

Disrupción visual, con paredes tan rojas como las rosas y la sangre, recuerdo de su colección de primavera del 2015, que juguetea con los ojos con la agresividad colorida y la tranquilidad minimalista de la presentación de las pocas piezas en vitrinas y el solitario vestido blanco con “Comme de Garçons” escrito en azul en toda la superficie detallando más las pronunciadas curvas de la pieza. Así es la bienvenida a la exhibición del magnético minimalismo máximo de Rei Kawakubo “Redefinir la forma. Objetos para el cuerpo” en el Museo de Arte de Zapopan (MAZ).

Al doblar a la izquierda y entrar al cuarto principal de la exhibición la revolución óptica no sólo continúa, pero incrementa con las características prendas amorfas, voluminosas, singulares, libres y trasgresoras de Kawakubo, que “cuestionan, incluso ridiculizan, las convenciones acerca de la belleza, el cuerpo y las nociones reductivas sobre género”. Esto queda claro con solo dar un paso dentro del pulcro cuarto del zigzagueante desfile inmóvil de piezas, en su mayoría, ausentes de color que, como es de esperarse por su relación con la diseñadora japonesa, poco se asemejan a la imagen convencional del cuerpo.

Una armadura de samurái de flores rosas con la firmeza del corte y la suavidad del material. Un negro y acolchonado círculo casi perfecto con olanes en la circunferencia y un cuello de Peter Pan más blanco que la luna. Rígidos cuadrados negros unidos de tal forma que cubren el cuerpo de las caderas al cuello aprisionando a los brazos dentro de la construcción geométrica. Vestido hecho por completo con nudos, una falda y mangas en juego de papel acartonado. Construcciones asimétricas, geometrías perfectas. Vastillas incompletas y líneas rectas. La confrontación con limitantes constructos sociales, la ruptura con colecciones pasadas, el juego creativo entre palabras e imaginación.

Es la primera vez en México que se hace una curaduría original para una exhibición de Rei Kawakubo, misma que se inauguró el 18 de octubre del 2019 y seguirá hasta el próximo 23 de febrero del 2020.

Además de ser un espacio para que quienes estudian diseño de modas, o cualquier forma de expresión creativa, tengan la posibilidad de presenciar y convivir con el trabajo de creativos del calibre de Kawakubo, la moda tiene cosas que decir, refleja un contexto histórico-social, y estando dentro de un museo se focaliza el mensaje lo que facilita la comprensión de eso que quieren comunicar, de esa parte de la historia que transmiten, tal y como se hablo en una parte de la charla, del 1 de febrero, “Porqué la moda importa”, con la curadora del Museo de Tecnología de la Moda (FIT) Tanya Meléndez (y participante de la primera edición de nuestro Coloquio de Moda, Historia y Arte) y las diseñadoras tapatías Julia y Renata, como parte de las actividades que se realizan en el museo entorno a dicha exhibición.

Kawakubo creció en un Japón en crisis tras la Segunda Guerra Mundial, lo que aporta más a su presencia en un museo del país que busca aportar algo a la formación de jóvenes artistas y permite que estos creativos, que también crecen en un país que pasa por tiempos muy difíciles, se identifiquen y puedan ver que la moda también juega un rol en las construcciones sociales, en perpetuar o disrumpir, cambiar.

Este aspecto también influye en la construcción de la identidad de los diseñadores mexicanos que, aunque todavía no está muy bien definida, igual que Kawakubo de acuerdo con Meléndez “tanto ve la historia de la moda internacional, como las tradiciones textiles japonesas”, los diseñadores contemporáneos del país, dice Renata Franco, combinan “tradición y modernidad” “buscan en nuestras raíces, mirar hacia adentro”, pero siguen innovando y respondiendo a las necesidades actuales.

En el caso particular de Julia y Renata su “mamá estética” (Rei Kawakubo) les enseño otra forma de ver la moda “[el] error, lo bonito de la fealdad, la impermanencia, lo no terminado” y se sintieron cobijadas por esta visión que las llevo a “hacer preguntas, ser contestatarias, decir algo a través de la moda, usarlo como un lenguaje”.

Junto con Julia y Renata, hay muchos diseñadores mexicanos como 1/8 Takamura, Carla Fernández, Barbara Sánchez Kane, Erick Molina o Stephanie Abrajan que se inspiran o, gracias a un contexto social que reclama un cambio, los hace entender a la moda de una forma similar a Kawakubo. Que hace que su trabajo no sólo rete a los ojos con su confusa asimetría simétrica, la belleza grotesca de sus piezas, la arquitectura textil, pero confronte a los constructos sociales que dictan creencias arcaicas sobre la belleza, el cuerpo humano y la forma, haciendo que las prendas, más que hablar, cuestionen lo que entendemos como moda y, al igual que Kawakubo, presentan nuevas formas de entender lo “incuestionable”.

Redefinir la forma. Objetos para el cuerpo estará en el Museo de Arte de Zapopan hasta el 23 de febrero de 2020. Para más información da clic aquí.