Las últimas semanas no han sido fáciles para la industria de la moda: terminamos el 2017 con el anuncio de la salida de Phoebe Philo de la firma Céline después de 10 años de un trabajo creativo indudable que posicionó a la marca con el uso de colores sólidos, minimalismo y femineidad. Por otro lado, a principios de esta semana, nos sorprendió la noticia de que el director creativo de la división masculina de Louis Vuitton, Kim Jones, abandonaría su puesto de manera inmediata luego de 7 años al frente de la firma, y que la colección para otoño-invierno 2018 sería la última que contaría con su supervisión. 

El trabajo de Jones para Louis Vuitton es conocido por lograr looks lujosos pero listos para el streetstyle puesto que muchas veces contaba con elementos deportivos. Sus diseños según el propio Jones afirmaba, eran perfectos para las necesidades del hombre contemporáneo. 

Haciendo en Melodrama su despedida un poco más nostálgica, quiero hacer un recuento de las mejores prendas, colecciones y momentos del director creativo en la marca, quien aun no confirma cuál será el próximo paso en su carrera como diseñador. 

Su debut.

Kim Jones siempre ha sido un viajero y Louis Vuitton también (después de todo, la firma comenzó como una marca de lujo especializada en artículos de viaje como maletas y baúles), por eso, como su primera colección para primavera-verano 2012 lo demostró, eran una mancuerna perfecta. La colección, inspirada en la infancia de Jones en Kenia, reafirmó el espíritu nómada de la firma, impregnando un aire nuevo a los trajes, acompañándolos con sandalias e incorporando los primeros chokers para hombres.

 

Colaboraciones artísticas.

A lo largo de su historia, tanto en la división masculina como femenina así como en sus boutiques, Louis Vuitton es conocida por colaborar con creativos de todo el mundo, creando piezas mucho más conceptuales reconocidas, por igual, por amantes de la moda y el arte. 

La dirección creativa de Jones no fue la excepción. En su colección para otoño-invierno 2013 encontramos una de sus mejores colaboraciones y, sin duda, una de las mejor incorporadas en el mundo de la moda: los artistas británicos Jake y Dinos Chapman intervinieron varias piezas para complementar la inspiración que Jones tomó del Himalaya para la colección, creando varias ilustraciones especiales como el «Garden in Hell» que apareció en trajes y bolsas.

Volverían a colaborar, para una edición limitada de maletas y equipaje para la colección de primavera-verano 2017.

 

Inspiración asiática. 

Jones ha ayudado a construir el concepto de elegancia al cual los hombres contemporaneos nos hemos aferrado tanto. Donde ser elegante no es sinonimo de monotonía pues los pequeños detalles que agrega a sus prendas crean un concepto tan abstracto pero sencillo de nombrar: estilo. 

Para su colección de primavera-verano 2016, incorporó el llamado chinoiserie, la interpretación e imitación europea de las tradiciones artísticas chinas y asiáticas. Así, diversas prendas de seda (desde bomber jackets a pañuelos) se convirtieron en hits del streetstyle al estar adornadas con grullas, aves del paraíso y monos. No pasó mucho tiempo para que las marcas de fast fashion las copiaran e incluyeran en su stock, ni para que otras firmas de alto perfil hicieran su propia interpretación (como Gucci).

 

 

Supreme.

Esta colección solo me hace pensar en ¡boom! De verdad, Kim, fuiste capaz de hacer del menswear algo memorable. Aunque son prendas con siluetas sencillas, faciles para llevar a las calles, el co branding que se realizó, para mí como publicista, fue perfecto. 

Supreme es una marca que resalta completamente la cultura neoyorquina así como la escena skate y urbana; posee actitudes rebeldes que se plasmaron en las prendas lujosas de Jones, logrando una simbiosis perfecta con el manejo del cuero (característico de la marca) y la incorporación del icónico logo de Louis Vuitton.

No es difícil, entender entonces, porque es una de las colecciones más memorables del diseñador, de la marca y de la moda masculina en general y que, al poco tiempo de haberse puesto a la venta se haya agotado.

 

El adiós. 

Después de casi 7 años al frente de Louis Vuitton, Kim Jones presentó su última colección para la firma el jueves pasado. Aunque existen sentimientos encontrados, la nostalgia se convierte rápidamente en satisfacción al ver su impecable trabajo. 

El diseñador ha sabido acercar la marca a los hombres, al encontrar piezas claves que sean apetecibles para cualquier generación, logrando así, que la división masculina de Louis Vuitton sea tan popular como su contraparte femenina. 

Su última colección cambió las reconocidas maletas de la marca con mochilas al hombro puesto que todos los outfits parecen gritar ¡exteriores! ¡descubrimiento! Con su impecable trabajo (el uso del camo en leggings que, nuevamente, se combinan a la perfección con el logo de la marca, y botas para escalar), Kim Jones nos traslada a una atmósfera nómada de hombre arriesgado pero con estilo, y así mismo, a su debut y a la esencia de Louis Vuitton. 

Para mí, el hot item de la colección fueron las botas con vinilo de los últimos looks, mismos que fueron modelados por dos icónicas modelos de los años noventas, Kate Moss y Naomi Campbell, quienes usaron un par de grandiosos trench coats a juego, todo para despedir a este diseñador. 

Porque no hay mejor forma de decir adiós que dejando una huella grande no solo en la historia de la marca sino también en nuestra vida como amantes de la moda. 

 

Los mejores deseos para Kim Jones en su carrera.

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Texto por Nicolas Gahona. 

Ilustraciones por América Uribe.

Corrección de estilo por Nayma Flores.