Texto por Rebeca Leal Singer | Collage por América Uribe con fotografías de José María del Valle

Alguna vez, de niña, me dijeron: «lo que importa es lo de adentro». Entonces, pude imaginar el hueso de fruta, la perla en la ostra, el grafito con el que el lápiz pinta y el tesoro dentro del cofre. No lo pensé dos veces, me pareció completamente claro. Sin embargo, con el paso del tiempo ese enunciado se fue volviendo más complejo…

Primero surgió el problema de las apariencias, que vino con la pubertad y todavía no se ha ido. Había que verse de cierta forma y dejar de verse de cierta otra. Todo indicó que al parecer, lo de afuera sí importaba.

Luego leí filosofía: empiristas, racionalistas y positivistas. Cada grupo tenía sus propias ideas sobre las percepciones, sobre si lo de adentro existía independientemente de lo de afuera o viceversa. Nunca entendí.

Por último, me encontré con Hannah Arendt, filósofa alemana del siglo XX, valiente y famosa. Ella dijo, entre otras cosas, que en efecto, había que pensar el problema de «lo de adentro y lo de afuera» y que esto tenía implicaciones más grandes de lo que pensábamos. Llamó a lo de afuera, «Público» y a lo de adentro, «Privado» (La verdad es que los griegos ya habían hecho esto antes pero por ahora no nos detendremos en eso). La leí atentamente pero tampoco entendí mucho que digamos….

Mi comprensión sobre lo público y lo privado iba muy mal hasta que un buen día todo cambió: un día en el que vi una foto de Madonna. Madonna, la cantante, él ícono del pop y de la moda, esa Madonna. ¿Y qué tiene que ver ella con Hannah Arendt? Aunque parezca difícil de creer, mucho más de lo que parece.

La foto que vi ese día mostraba a la cantante al centro y sobre el escenario, todos las luces apuntándole y sin embargo, lo más importante de la foto no era ella sino su ropa: ¡Traía puesto un brassiere rosa brillante con picos!

Esta célebre prenda, diseñada por Jean Paul Gaultier e inspirada en los clásicos brassieres cónicos de los cincuenta, expresaba algo tan interesante como inusual: violencia.

Por lo general, los senos son asociados con la sensualidad o con su opuesto, el recato, y rara vez son percibidos como violentos. Sin embargo, en esta ocasión, esos picos que llamaban tanto la atención de todas las miradas, no eran solo una forma de cubrir el cuerpo, no solo servían como un sostén, sino que se trataba, a todas luces,de un arma.  

Lo que pasa es que Madonna fue pionera de una corriente de la moda llamada «Underwear as outerwear» (ropa interior como ropa exterior). En tanto que estrella del pop, su influencia, como era de esperarse, fue muy grande, y por lo tanto, poco a poco utilizar ropa interior por fuera normalizó. En algún momento, incluso la princesa Diana fue vista con un vestido de satín tan brillante como provocador, que para algunos caería más bien en la clasificación de pijama.

La tendencia no se limitó a las mujeres. También los hombres fueron portadores del «Underwear as outerwear». De hecho, fue principalmente adoptada por raperos, quienes comenzaron a usar los pantalones muy abajo, tan abajo que los boxers quedaron visibles, tan abajo que los boxers se volvieron también parte del atuendo, tan abajo que su forma de desplazarse por el mundo, de caminar cambió por completo. La creación de una nueva silueta: grandes torsos, pequeñas piernas y el estilo en el rap cambió para siempre.

Así, la ropa íntima, es decir,  algo privado, se vuelve algo público. De acuerdo Con Hannah Arendt, se trata de dos esferas de la sociedad civil que surgen como una consecuencia de la creación del concepto de individuo libre. Un individuo libre es aquel que, hasta cierto punto, tiene la capacidad de ejercer soberanía sobre el Estado.

De acuerdo con Arendt, en la esfera de lo público, los ciudadanos actúan políticamente. En teoría, se supone que nosotros vivimos en sociedades donde podemos votar para elegir a nuestros gobernantes y, en caso de que todo salga mal, podamos cambiarlos. Eso es más o menos a lo que se refería Arendt con aquello de individuo libre.

Ella lo dice así: «Todo aquello que transcurre fuera del hogar y las relaciones sociales no adscritas en función del parentesco, la conyugalidad y la amistad».

En ese sentido,  se supondría que todo lo demás, todo lo que pasa en la casa sería más bien propio de la esfera privada.

¿Pero es realmente así de fácil separarlas? Arendt dirá al final que no. Dirá que estas dos esferas se juntan todo el tiempo, se combinan y se tocan. Vivir una vida privada por completo representaría estar en aislamiento total, no tener contacto con los otros. Madonna diría exactamente lo mismo y su brassiere de picos sería la prueba empírica.

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Rebeca Leal Singer (Ciudad de México, 1994) es poeta, escritora y entusiasta de la moda. Estudió filosofía en la Universidad Iberoamericana y actualmente se encuentra realizando sus estudios de maestría en creación literaria en The New School en Nueva York. Su objetivo en la vida es hacer que las cosas complicadas se vuelvan sencillas. Su columna «Platón en pants» aparece de manera mensual en Melodrama. Puedes leer entradas pasadas aquí.