Con motivo de la presentación de su colección Solo Soy Una Persona, en el marco de la edición primavera/verano 2021 de MBFWMx, nuestra directora Nayma Flores platicó con Toshi Tanamachi, diseñador mexicano con ascendencia japonesa, parte de una nueva generación de creativos que se rebelan, critican, conceptualizan y, sobre todo, apuestan por una industria diferente.

Para empezar, ¿qué es Tanamachi?

Siempre defino Tanamachi como un experimento social, no lo defino como una marca de moda porque nada de lo que hago está pensado como negocio… aunque es un error, obviamente, porque quiero vivir de esto… pero lo pienso más como si fuera una disciplina artística. Todo lo que me rodea, mis amigos, mis papás, etcétera, yo lo digiero y lo transformo a ropa.

Siempre he visto la ropa como algo más que solo ropa. Tiene la capacidad de hablar y expresar. Por eso trato de no hacer ropa solo por hacerla Si no tengo nada que decir o expresar, pues mejor no hago nada.

¡Sí! Últimamente se habla mucho de la “moda sustentable”, de modificar formas de consumo, etcétera, pero parece que a nadie se le ha ocurrido que la solución podría ser, simplemente, dejar de hacer ropa.

¡Exacto! ¿Una hoodie con un estampado? ¡Ya hay mil marcas! ¿Para qué hacer otra marca más donde no estas aportando nada? Al final del día es un desperdicio textil, una sobreproducción.

Yo tengo súper poquitas piezas, son piezas únicas con telas rezagadas que encuentro en el centro [de la Ciudad de México] , evidentemente no podría hacer una colección de cien sacos con la misma tela porque ni siquiera alcanza para hacer más piezas.

Claro, en la industria de la moda si sigue habiendo demanda seguirá existiendo oferta, así sea por una playera horrible que seguirán produciendo hasta que se acabe el mundo. Pero tú no trabajas así, eres la prueba de que se puede pensar la moda diferente y la forma de producción: se pueden hacer cosas bien hechas, de calidad, aprovechando telas, ayudando al ambiente, con un equipo bien pagado, etcétera

Sí, exacto. Si la gente lo quisiera hacer, podrían buscar telas rezagadas y hacer mil cosas, si le buscas hay de todo. Más bien es que no lo quieren hacer, no hay excusa.

Si le buscas le encuentras, como diría mi mamá.

El lema de la marca, que adoro, es “critica, concepto y muerte a la verdad” ¿contra qué verdad esta Tanamachi?

Esa frase surgió cuando yo estaba estudiando. Estaba muy enojado y frustrado porque me reprobaban y sacaba malas calificaciones, decía ‘¡pero si esta padre lo que hago!’ [risas]. Decían que lo que hacía no se iba a vender, que no era comercial.

Entonces me invente esa frase para decirles que yo interpretaba lo que me enseñaban y decidía rechazarlo.

¡Te rebelaste!

¡Sí! Era mi manera de rebelarme, de hacerles ver que odiaba la industria de la moda como ellos me la pintaban: yo estudiaba en Jannette Klein y ellos te pintan la industria como ‘la moda es revista Vogue y Chanel’ y ya.

Al principio estaba todo bien porque yo no sabía patronar ni coser ni nada, todo se me hacía nuevo. Pero ya a la mitad de la carrera, sentía que era lo mismo de siempre, no pasabas de patronar un vestido, una falda, una blusa de mujer y dibujar figurines (¡un chingo!). Si querías meter algo de propuesta, te decían que no, que eso no era comercial.

Termine dándome de baja. Se me hacía un desperdicio de dinero. Acabe peleado con las universidades privadas, no creo en la educación privada.

Y la frase se quedó porque la industria de la moda sigue creyendo ese tipo de cosas.

Sí, me imagino. Yo no estudie nada de moda, pero una búsqueda rápida arroja que, en México, gran parte de la oferta educativa que hay de moda en el país, se encuentra en escuelas privadas.

Y ni hay tantas opciones… y todas son malas. No hay ninguna que se pueda posicionar al nivel de otras escuelas internacionales, donde de verdad valga lo que estas pagando…

Sí, las colegiaturas son carísimas, no hay becas, y pasa que solo personas privilegiadas con alto poder adquisitivo pueden estudiar y después, ese mismo grupito, se incorporará al mundo laboral, a eso que llamamos “industria de la moda”.

Sí, claro, eres amiguito de alguien, conoces a tal, te recomienda tal… justo.

Yo me di cuenta de todas este tipo de cosas porque cuando me salí, me puse a trabajar con todos: fui asistente de Bárbara [Sanchez-Kane], de Nayeli de Alba, de Monse Castera, de Chino Castilla… de todos aprendí muchísimo, y de todos me di cuenta de lo que no está padre de la industria, como detallitos tan simples como no pagarle la comida a alguien.

Pasa que como no han sido asistentes de nadie, siempre han estado en moda y tienen privilegios que uno no, a lo mejor no se dan cuenta que hay cosas que están mal.

Entonces aprendí que la moda se puede cambiar desde dentro. No hay que irnos a cosas tan lejanas como ‘es que no hay inversión’, primero hay que checar esos detallitos: pagarle bien a tus modelos, etiquetar a todos en el post de instagram… cositas tan simples que hacen la diferencia.

Claro, creo que siempre estamos pensando en cambios grandes y estructurales cuando se puede empezar así, precisamente porque en la industria de la moda el poder recae sobre unas cuantas personas, entonces si estas personas con poder y plataformas no hacen estos cambios mínimos pero significativos ¿quién lo va a hacer?

Exacto

¿Cómo pasas de ser el asistente de… a hacer tu propio proyecto?

En realidad fue simultáneo. Cuando me salí de la escuela empecé con el top Thalia. Dije ‘no sé si voy a hacer una marca pero voy a empezar a hacer cosas que a mí me gustan’, cosa que en la escuela no podía hacer.

Hubo un momento en que ya tuve tantas ideas y quería hacer tantas cosas que seguir siendo el asistente de alguien no me iba a permitir hacer nada. Porque el trabajo de asistente de moda es diario, todo el día, sin horario fijo. Tenía que estar siempre disponible.

Después de dos años dije ‘gracias por todo, pero bye’.

Entonces surge Tanamachi, la marca, que gira alrededor de ciertos conceptos: como lo queer, la cultura pop y el humor irónico mexicano… recuerdo mucho tus primeras piezas como el traje de presidentes, la chamarra de Telerisa, incluso esa fotografía con las máscaras de Peña Nieto y López Obrador, ¡es maravillosa! A lo que voy es que, vaya, ¡te creo! Me creo la diversidad en tus fotografías y videos, las referencias clase medieras… porque vienes de ese contexto. Es parte de tu identidad. No caes en esta apropiación de clase que hemos visto tanto últimamente. En Tanamachi se nota que hay un concepto que va más allá de reducir estas cosas a un elemento estético, porque es chistoso o se ve bonito.

¡Es que es sentido común! Lo más lógico es que hablemos de lo que sabemos, de lo que entendemos, de nuestra propia experiencia y no tratar de aparentar algo que no somos. Creo que ese es el problema de la moda en México, que siempre trata de aparentar algo que no es.

Siempre trato de ser lo más real.

Vaya, esa es la ventaja de Tanamachi, es un proyecto artístico-personal donde eres honesto contigo mismo. Y exacto eso le falla a muchísimas marcas, porque todo lo ven bajo este filtro de ‘¿qué voy a vender en Nueva York?’ o ‘¿qué me va a comprar esta señora ricachona de las Lomas?’. Y entonces, o hacen un vestido súper aburrido que hemos visto mil veces por todo el mundo o como son mexicanos hacen un top con un print mexica o algo así [risas]

Sí, sin contexto ni nada, nada más porque se ve bonito.

Acabas de presentar tu nueva colección Solo Soy Una Persona, en el marco de Mercedes Benz Fashion Week México… ¿es la segunda parte de Nuestra Boda, la colección que presentaste hace un par de meses por medio de un lookbook digital?

Originalmente iba a ser una colección que se iba a presentar en un hotel que me iban a prestar. Pero pasó el COVID-19 y lo presente con el lookbook pero sentí que la ropa no se veía bien en las fotos. Entonces en Momoroom me dijeron que querían hacer un proyecto conmigo e hicimos el vídeo que originalmente se pensó solo para instagram… y luego no sé cómo acabo en fashion week [risas]. Yo sé que MBFWMx no es la plataforma con más propuesta del mundo pero se me hace muy interesante el trabajo de Monse Castera y Momoroom, fueron un buen filtro para que yo llegara a fashion week.

La colección se llama Solo Soy Una Persona por la canción de Mecano aunque ya no pudo salir en el video por derechos de autor, pero la idea es que veas el video con la canción porque todo estaba planeado alrededor de la letra, hasta las actuaciones de Melón y Huitzili, es la experiencia completa.

SOLO SOY UNA PERSONA

Y bueno ¿qué clase de persona es Toshi Tanamachi?

¡Pues una persona como todos! No me creo artista ni diseñador ni amanezco y digo ‘ay voy a hacer moda’. Soy como todos, me levanto, desayuno con mis papás, me preocupo por la vida… no me creo algo especial, ni dotado ni nada. Solo soy yo, haciendo lo que me gusta.

Y ¿a qué clase de persona viste Toshi Tanamachi? ¿Quién te gustaría que usara tus prendas?

Pues, idealmente, me gustaría que se lo pusiera alguien que entienda lo que estoy haciendo y no nada más que diga ‘ay, esta bonito’ y ya. No. Alguien que diga ‘ah, está hablando de esto, este es el concepto detrás’, que se cuestione cosas… quizá no entendió pero se pone a buscar y aprende algo nuevo, que no lo vean nada más como ropa.

O mínimo que se tome cinco minutos para ver la tela, que entienda que no hay más porque es un tela única que fue encontrada en una bodega del centro, que entienda que no es como Zara, que compras algo y hay como mil iguales, que entienda que lo hizo alguien a quién se le pago bien, que lo cosió mi hermosa costurera Rose, en México, que es una pieza única… que se analicen esos detallitos, que entiendan que el lujo está más bien en la riqueza de la prenda y no en el precio.

Mira la presentación de Solo Soy Una Persona aquí y sigue a Tanamachi aquí.

Todas las fotografías que aparecen en este artículo son de la autoría del entrevistado.