La industria textil palestina bajo la ocupación colonial sionista
Texto por Estefanía Córdova ★ Ilustración por @caosilustrado
Este artículo forma parte de nuestro Programa de Colaboración para la Creación de Contenido Crítico de Moda 2026 de Melodrama
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Cuando desde Occidente la moda habla sobre Palestina, le gusta colocar con admiración sus lentes de extractivismo en la belleza de los bordados palestinos conocidos como tatreez; porque igual de hermoso es el bordado de la kufiyyah pero a esta prenda no la menciona, ya que le precede su significado político como símbolo de lucha por la liberación de Palestina y por las connotaciones anticapitalistas que otros movimientos sociales le han otorgado. Además, el tatreez le permite a la moda romantizar una industria textil más “rudimentaria”, es loable que las mujeres palestinas sostengan en “condiciones tan adversas” (porque no va a mencionar la palabra genocidio) y sin innovaciones tecnológicas; un trabajo que depende de la habilidad de bordar a mano, a diferencia de la producción industrial más extendida para la elaboración de la kufiyyah. De cualquier forma, lo que la moda hace es alejar la atención de la destrucción prolongada y persistente a la que se encuentra sometida la industria textil palestina.

La industria textil palestina: entre el colonialismo y el capitalismo.
El desarrollo de una industria de la moda y de la industria textil al interior de Palestina se ha visto restringida por las prácticas coloniales impuestas desde 1920, cuando inició el Mandato británico en el territorio, y exacerbadas en 1948, cuando el proyecto sionista consiguió la creación ilegítima de Israel, marcando también el inicio de la Nakba: la catástrofe en la que el pueblo palestino se ha visto obligado por el ejército israelí a dejar sus tierras. El despojo y la violencia destruyeron las actividades económicas: los telares comunitarios que producían para el consumo local dejaron de existir, mientras que, algunos comercios de telas y talleres de confección sobrevivieron bajo la imposición de dificultades que se han agravado con el tiempo.
A pesar de las barreras a la producción, el sector textil es uno de los más importantes dentro de Gaza por los empleos, inversiones y exportaciones que genera, haciendo frente al bloqueo económico y a la amenaza constante de destrucción. Esto no puede mencionarse, sin considerar la conformación capitalista de la industria global de la moda: si bien la industria textil genera crecimiento económico, no deja de ser una de las etapas a lo largo de la cadena de producción más intensivas en cuanto a explotación laboral. Palestina ha estado históricamente imposibilitada para hacer crecer su economía al ocupar un lugar en el comercio internacional como un país manufacturero más subordinado a los ciclos de producción y consumo capitalistas. Sin embargo, lo más importante a denunciar es que las condiciones de vida en Palestina han sido persistentemente atacadas e imposibilitadas en su desarrollo, Israel sostiene un ataque persistente a una economía que tendría que satisfacer las necesidades diarias de las personas.
Esto no significa que Palestina no participe, aunque de forma indirecta, en las dinámicas capitalistas globales. Su producción textil ha estado cooptada por Israel, quien obtiene beneficios económicos por medio del control colonial que le permite imponer condiciones de superexplotación a la mano de obra palestina, además de lucrar con la ocupación ilegal de su territorio y la explotación de sus recursos naturales. Frente a las dificultades económicas, las prendas de “moda rápida”, importadas principalmente de Turquía, han sido el medio para satisfacer la necesidad de vestido.
El deterioro de la industria textil en Gaza
A partir de los datos publicados por la Federación Palestina de Indumentaria y Textiles (PFGT por sus siglas en inglés) se puede elaborar una breve cronología sobre la situación de la industria textil en Gaza.
En el año 2000, se contaban 900 fábricas que generaban 36,000 empleos y mantenían subcontratos con Israel. Para el año 2006, las fábricas disminuyeron de 450 a 400 con 20,000 personas empleadas. En 2007, Israel intensifica el bloqueo a Gaza, de 100 a 50 fábricas seguían operando con alrededor de 2,500 a 2,000 trabajadoras/es produciendo para el comercio local. En 2014, Israel restableció relaciones comerciales con Gaza y se contabilizaron 124 fábricas activas. En 2017, solo se registraron de 3,000 a 2,500 empleos. Por último, en 2023, antes de los ataques de Hamás y la escalada de violencia de Israel a Palestina, se contaron 300 fábricas con unas 9,000 u 8,000 personas trabajando.
Los datos más recientes publicados por la Federación indican que para junio del 2026, la producción textil en Gaza se encuentra al 30% de su capacidad con 40 fábricas activas y alrededor de 300 personas trabajando a pesar de la escasez de materias primas y energía, resultado del bloqueo que Israel mantiene sobre la Franja de Gaza. Los esfuerzos del sector textil están encaminados a reabrir fábricas y proveer bienes indispensables.
Parte de esos esfuerzos, es la propuesta para participar en el programa “Gaza puede”. Se presentó un marco de trabajo para el prototipo de una “unidad de refugio” diseñada con materiales reciclados, la idea es ofrecer soluciones prácticas y dignas a las familias desplazadas en los campamentos de refugio. Ante la transgresión cometida por Israel, la industria textil de Gaza está volcada a utilizar su capacidad de producción para atender a los refugios, al sector de la salud y para resolver las necesidades de vestido de la población.
La moda como cómplice del despojo
Por su parte Israel, tiene establecida su fábrica textil más importante en el territorio ocupado de Ramya. “Delta Galil” su mayor fabricante y comercializador de textiles, mantiene relaciones comerciales, que van desde acuerdos de franquicias y venta de productos, con múltiples marcas de la industria global de la moda como Adidas, American Eagle, Calvin Klein, Columbia, Skims o Lululemon. Hasta octubre de 2023, la industria textil del ocupante seguía aprovechándose de la mano de obra palestina, al no otorgar permisos de trabajo y controlar el suministro de materias primas y energía, las personas palestinas se veían obligadas a trabajar para empleadores israelíes por salarios muy bajos dentro de Gaza.
Desde los análisis críticos de moda son urgentes las investigaciones sobre la situación de la industria textil en Palestina. Es de conocimiento público que la industria global de la moda se beneficia económicamente del sufrimiento de las personas palestinas, diversas empresas y marcas de este sector se encuentran dentro del movimiento organizado de Boicot, Desinversión y Sanciones por sus conexiones directas con el sostenimiento, financiamiento y generación de lucro que produce el genocidio de Israel a Palestina.
Isabella Hammad en Reconocer al extraño. Sobre Palestina y el relato (2025) habla sobre cómo el pueblo palestino ha tenido que luchar incansablemente por su liberación, iniciando por la responsabilidad de generar en el resto del mundo el momento de reconocimiento que les otorgue humanidad, empatía y solidaridad; la moda como industria capitalista obstaculiza, invisibiliza e imposibilita este encuentro. “Los momentos individuales de reconocimiento son arrollados una y otra vez por la fuerza de un poder político que dice al espectador: esto no es lo que parece, es demasiado complicado para entenderlo, mira hacia otra parte” (p.30).
Con la fascinación que otorga a la preservación de los bordados palestinos, la moda oculta los cuerpos, las vidas y las muertes de las personas palestinas. Reduciendo la humanidad de las palestinas y los palestinos a la existencia cultural de una prenda, que le gusta apropiarse para guardar en museos o para convertir en objetos de consumo, no nos permite mirar la existencia ni resistencia de la industria textil palestina ni los esfuerzos que realiza para otorgar dignidad a los cuerpos que enfrentan desde hace 78 años la destrucción a sus condiciones de vida. Aparta las miradas del genocidio que Israel está cometiendo en Palestina, actúa como uno de los mecanismos principales que habilitan el imperialismo de la lógica de acumulación capitalista.
Bibliografía
★ Business and Human Rights Centre (2022). Palestine/Israel: Israeli manufacturing companies reportedly employing garment workers in Gaza on low wages, amid high employment rates
★ Fashion’s Hidden Ties to Illegal Occupation (2025). Cosh! https://cosh.eco/en/articles/how-fashion-supports-illegal-occupation-and-genocide
★ Hammad, Isabella (2025). Reconocer al extraño. Sobre Palestina y el relato, Barcelona, Anagrama.
★ Mounayer, Diana (2025). Prosperity fashion in Palestine. Experiences between the past and the future. Fashion Highlight.
★ Who Profits. Delta Galil Industries (2024) https://www.whoprofits.org/companies/company/3655?delta-galil-industries
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Estefanía Córdova estudió Relaciones Internacionales y tiene una Especialidad en Economía Feminista. Investiga y escribe sobre moda, política, economía y cultura desde una perspectiva crítica, marxista y anticapitalista, puedes leer también su trabajo en Ruido Magazine. Obligada a levantarse temprano, anda soñando todo el día con que nunca nos falten los medios para hacer de nuestras luchas personales, revoluciones colectivas. Con un pésimo sentido de ubicación pero se sabe todas las canciones de Bad Gyal.
