Meximalismo SA. De CV.
Texto por Sofía Zavala ★ Ilustración por @joshillustrates
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Al ritmo de Juan Gabriel en Bellas Artes y la voz de Maria Bottle enunciando su mexicanidad acompañada de la capacidad de defensa propia de un mexicano, hemos visto desfilar múltiples atuendos que incorporan bordados, prendas coloridas, accesorios artesanales agregado a una variedad de artículos de piel. El meximalismo, así como todos los cores, inicia como un adjetivo de redes sociales, especialmente en Tik Tok.
MEXIMALISMO ¿CUÁNDO Y CÓMO?
Con la misión y objetivo de combatir estéticamente al clean look, que, en los años recientes, ha acechado gran parte de los ámbitos de la moda y el estilo personal, el término es atribuido en múltiples entrevistas y artículos en línea a la estilista Dixy Rodriguez. Ella relata en entrevista a medios como México Desconocido y T Magazine México como la creación del término data de su estancia laboral en Toronto. Dixy hace uso de paliacates, artículos religiosos, accesorios como tlacoyales, rosarios y calzado con siluetas alusivas a los huaraches.
El meximalismo ha buscado indagar una zona gris en la moda editorial y de calle en México, sin embargo, desde el inicio del término en Toronto, la estética se ha posicionado como un estandarte manufacturado para el ojo extranjero. Primero bautizado como mexican style, pasando por meximalismo y con ramas como el aztetic (juego de palabras entre aesthetic y azteca), dicha estética reúne elementos aislados de la cosmovisión mexicana sin realmente preguntarse sobre la coherencia y convivencia de los mismos. Básicamente, lo mismo que ocurrió con el folclor y el proyecto nacionalista del siglo XX.
Posterior a la Revolución Mexicana, el país enfrentó una crisis identitaria en la que las élites afrancesadas y el populum mexicano sostenían una brecha abismal de costumbres, oportunidades de educación y desarrollo así como percepciones de la mexicanidad. Por un lado, las élites restantes del Porfiriato habían adoptado ya el francés como una lengua código, seguían a la letra los manuales de la buena educación y se incorporaban a grupos intelectuales con visiones y fuentes provenientes de Europa; en contraste a ello, el 90% de la población mexicana se encontraba en una posición en la que la alfabetización, el acceso a la salud y la vivienda digna eran un sueño inalcanzable.
En consecuencia a esta situación, gobernantes e intelectuales de la época desarrollaron un proyecto nacional en el que se pretende unificar la identidad del país. Ideas nacionalistas y proyectos educativos inspirados en la Academia Europea son insertados en la sociedad en un caballo de Troya adornado con mariachis, folclor y una fuerte sensación patriota. Es decir, en las crisis, siempre buscamos a México… o bueno, la idea de.
IDENTIDAD Y EXCESO
El meximalismo, así como el folclor, se trata de una manifestación inherente de la idiosincrasia de la sociedad mexicana. El exceso, lo kitsch, lo estridente y ecléctico forman parte de una esfera histórica que habita en nuestro presente. Todo esto de acuerdo con el filósofo Bolívar Echeverría y su horizonte teórico del ethos barroco. El término conceptualiza una estrategia de supervivencia, orgullo y afirmación de una identidad subjetiva en la jungla de una sociedad moderna. La característica pilar es una estética de la desmesura y la contradicción. Lo cotidiano, efímero y flamboyant habitan a la par de lo sobrio y neutral. Esta estrategia le permite a la sociedad y sus integrantes negociar constantemente con los límites de la identidad y las reglas de subversión.
Es de esta manera que la sociedad mexicana siempre ha sido atravesada por una multiplicidad de factores como los capitales sociales. Dicha situación abre y cierra constantemente un mundo de posibilidades estéticas en donde ninguna acción es neutral.
Es en 2023 que Dixy elabora desde una visión extranjera un código estético que busca permitir a los espectadores apreciar y exotizar la identidad mexicana a partes iguales. El meximalismo concentra, mastica y digiere en un cúmulo a un sin fin de subculturas, identidades y valores nacionales. En un mismo atuendo coexiste la religiosidad barroca mexicana, elementos indígenas, pachucos, chicanos y demás identidades formadas en el país y fuera de él.
La principal problemática de la situación es la forma en la que se adhieren y licúan elementos que conllevan visiones, filosofías y códigos muchas veces privados en un solo resultado que rescata únicamente la parte estética.
Los Purépechas tienen uno de los rituales de matrimonio más complejos de México, en el cual ambas familias se involucran y durante días entablan intercambios; los Chicanos poseen un código de honor, cuidado y familia inquebrantable; los Pachucos se encargan de llevar la danza y el glamour a cada rincón del Zócalo capitalino, ¿por qué entonces reducir todos estos aspectos a valores visuales que serán impresos y reproducidos?
A través del siglo XX, las culturas y tribus sociales han ejecutado ciertos códigos estéticos que surgen en consecuencia a una ideología y filosofía matriz. Punks, góticos, hippies, skaters, yuppies y demás codificaron un mecanismo estético en el que su apariencia correspondía a sus valores, actividades y motivaciones. Por ejemplo, los hippies buscaban la liberación sexual y el alto a la guerra de Vietnam, y el resultado: sandalias para mantenerse arraigados a la tierra y ropa holgada como símbolo de liberación del cuerpo, los punks se encargaron de practicar el anarquismo y las botas de trabajo, pines y experimentación capilar fueron el resultado de una constante contradicción a la sociedad establecida. Es decir, tenemos una situación del huevo y la gallina, ¿no tendría que ser primero la construcción de una ideología y con ella un resultado estético?
La visualidad y la supuesta búsqueda de una nueva identidad mexicana está obstaculizada al tener un valor meramente estético, un discurso vacío y una comunidad fragmentada en la que el mayor debate es quién inventó el término.
Y, ¿A DÓNDE VAMOS A PARAR?
Si el meximalismo es una búsqueda de la reivindicación del orgullo mexicano y el discurso que se repite hasta el cansancio es que México es meximalista y por ende todos los mexicanos también, ¿por qué dicho término se encuentra en el registro nacional de marcas bajo el nombre de una creadora de contenido de moda?
El meximalismo ha buscado entrar al mercado bajo el cobijo de una batalla contra la blanquitud, la gentrificación, el clean look y todo aquello que pertenece a la normativa social, sin embargo, embarcarse en esta revolución cuyo objetivo es ser parte de una patente en la que si se quiere hacer uso del término, se tenga que navegar para obtener derechos y cuya consecuencia principal ha sido la comercialización de objetos, prendas y accesorios que responden de manera meramente estética a la visión del término.
Ale Vintages, la creadora de contenido quien aparece como titular del expediente de solicitud de registro de la marca “Meximalismo” ante el IMPI, declaró a Melodrama que su interés por el concepto surge a partir de un proceso de análisis iniciado en 2023. Ella establece que el primer documento del análisis está fechado el 4 de abril de 2024 y fue uno de los documentos incluidos en la documentación presentada ante IMPI. Ale considera la fecha como una evidencia clave del uso del término, ya que menciona que Dixy sostiene la creación del término desde el 2023 pero sin adjuntar ninguna prueba que sostuviera la narrativa. Sin embargo, me detengo a pensar, ¿no la colectividad es una de las bases de los movimientos socioculturales?. Es decir, imaginemos un blues de una sola voz, un único chicano o un movimiento con un solo icono.
Contrario al pensamiento inicial de la creación de este artículo, Ale nos hizo también la corrección respecto a la solicitud de registro presentada ante el IMPI. Ella precisa que se trató de una solicitud del uso del término dentro de la clase correspondiente (25 Aviso Comercial), y no de una marca comercial como tal. Su motivación detrás del registro nos explica que no fue para apropiarse del concepto ni restringir su uso, sino explorar mecanismos de protección frente a la posibilidad de que un término asociado a una identidad cultural colectiva quedará bajo control exclusivo de un particular.
Sin embargo, al consultar el correo enviado por Ale, Rosangela Fernández de Fashion Law Firm, nos indica que la solicitud se encuentra explicada de una manera errónea, debido a que la clase 25 es únicamente para ropa (prendas de vestir, calzado y artículos de sombrerería, mientras que la modalidad de Aviso Comercial, al cual busca hacer referencia Ale, es lo que se conoce en el mercado como slogan (por ejemplo, Soy totalmente Palacio).
Sin embargo, Frida García Quiroz, abogada de marca, negocios creativos y moda, evaluó el caso y brindó al equipo de Melodrama las aportaciones legales correspondientes. Frida García expone que a pesar de la que la solicitud haya sido justificada debajo de una buena intención, como es la de intentar proteger el término para evitar que cayera en manos equivocadas, en materia de propiedad industrial las intenciones individuales se desvanecen ante los efectos prácticos. Registrar o solicitar un Aviso Comercial aún con fines de protección colectiva, activa mecanismos de exclusividad que en la práctica terminan restringiendo el uso libre del término en el mercado, lo que puede ser interpretado o tergiversado como un intento de monopolización.
Por otra parte, Rosangela Fernández de Fashion Law Firm, explica que le parece especialmente interesante el caso del meximalismo porque dicho término parece haber surgido para nombrar una corriente estética, conversación cultural o una identidad creativa compartida, y no para distinguir un producto. La idea que evoca el término recae más bien en un estilo, una tendencia o una manera de entender la estética mexicana, difícilmente nos induce a pensar en un producto o servicio. Precisamente es por ello que Rosangela Fernández cuestiona más bien si el signo cumple con la función distintiva que exige el sistema marcario, es decir, el debate no gira en torno a quién acuñó primero la palabra, sino a si esa palabra realmente funciona como un signo distintivo en el mercado.
Nuestra experta expresa lo siguiente en sus aportaciones legales,
En ese mismo sentido, me parece importante hacer una precisión respecto de la idea de registrar el término únicamente para “protegerlo”. Jurídicamente, las marcas y los avisos comerciales no son mecanismos de custodia o preservación de conceptos culturales. Su naturaleza es distinta: confieren un derecho exclusivo de uso respecto de determinados productos o servicios, y esa exclusividad implica también la necesidad de preservar la distintividad del signo frente a usos de terceros. Si un titular permite que el signo se utilice de manera generalizada hasta convertirse en una denominación común, puede llegar a perder precisamente la capacidad distintiva que justifica su protección. Por ello, el sistema marcario no está diseñado para proteger un concepto sin restringir su utilización; está diseñado para identificar un origen empresarial específico dentro del mercado.
Rosangela Fernández, Fashion Law Firm
Ambas expertas coinciden en una cuestión importante, este caso tan particular puede ser tomado como una lección para los creadores independientes: la viabilidad de un nombre no se determina con una búsqueda rápida en internet o en redes sociales.
Frida Daniela García explica que proteger un negocio requiere un análisis profundo que evalúe impedimentos legales, establezca riesgos y prepare la marca para cualquier escenarios ante la
autoridad. La legalidad no está peleada con la moda ni con la creatividad; la clave para los creadores es encontrar asesoría legal especializada que realmente entienda las necesidades de su industria y hable su mismo idioma, escribió la experta.
El conflicto no reside en el exceso, ni el color, ni el orgullo nacional, sino que aparece cuando la identidad es convertida en mercancía y las raíces históricas, políticas y espirituales en una estrategia de branding. México, así como la gran mayoría de los países de Latinoamérica, nunca ha necesitado de ser estetizado para existir; su naturaleza recae en ser contradictorio, barroco y profundamente diverso y espontáneo. Un sistema y una herencia colonial que evocan la resiliencia al no tener orden alguno pero seguir funcionado, el cuerpo eterno que sin cabeza sigue caminando. Y es que quizás ahí radica la interrogante más importante: si el meximalismo pretende reivindicar la mexicanidad, ¿por qué su enfoque es empaquetarla para convertirla en otro producto consumible?
Reducir la complejidad de la identidad a una tendencia implica inherentemente convertir la identidad en una superficie brillante. Y es así que toda identidad se queda en la superficie fungiendo más la idea de un escaparate que de una memoria.
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Nota editorial: Este artículo buscó incorporar las perspectivas de las personas directamente involucradas en el tema. Como parte del proceso de investigación, Melodrama contactó a Dixy Rodríguez y a Ale Vintages, compartiéndoles preguntas específicas y un plazo para responder, con el fin de incorporar sus comentarios al artículo. Al momento de la publicación, Dixy Rodríguez no respondió a nuestra solicitud.
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Sofía Zavala (@sofia.zzzavala) es originaria de Morelia (Michoacán), historiadora del arte, escritora, curadora y diseñadora de vestuario egresada de la UNAM-ENES Morelia. Se especializó en arte mexicano, moda, arte contemporáneo y artes escénicas, configurando una trayectoria profundamente interdisciplinaria. Ha colaborado con medios independientes como Alkymia Zine, Run the Runway Magazine, Noise y Culturas de Moda. Actualmente se desempeña como curadora en el Museo Casa de las Artesanías, impulsando proyectos que vinculan tradición, identidad y prácticas artísticas actuales.
